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Una historia con Lucas: ¡El Gran Perro!

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Autora: Investigación, dirección, producción y edición de Sonia Uberetagoyena Loredo

La historia de Lucas, “el Gran Perro”, puede parecer por demás insípida para algunos, pero al retomar las palabras de aquel poeta inglés romántico, inscritas en el epitafio a su perro:

“Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos”.

“Este elogio sería insignificante sobre cenizas humanas” [Lord Byron]

Podemos revalorar lo que significa un perro en la vida de los individuos, significado que ninguno de los seres humanos hemos impreso en ninguno de nuestros congéneres, porque nuestra naturaleza,… ¡no nos lo permite!

Mi Lucas
En cambio Lucas, el Gran Perro, si tiene esa posibilidad, enorme, potente, intensa e inmensa: la lealtad y fiel compañía e incluso, el dar la vida por cualquiera de los integrantes de su familia humana.

Lucas se inclinó por nosotros, como lo pudo haber hecho por los desheredados, los débiles, los oprimidos, los marginados, los miserables, los bandidos, los mercenarios, los militares, los políticos, los millonarios, los perversos, los hipócritas, los ingratos, los nobles, los agradecidos, los de buena voluntad,… ¡Que más se puede decir de un perro, que como Lucas, no posee mezquindad en el alma!

De todos los seres humanos, cabría esperar todo, pero de mi perro, de mi Lucas, sólo he recibido lo mejor de los sentimientos, que con profunda nobleza, me ha sabido dar, ¡sin dudas, ni vacilaciones!

Ese animalito, el Gran Perro Lucas, se le ve con esa poderosa y perenne capacidad de que pase lo que pase, siempre está ahí, acompañando en la salud y en la enfermedad, santificando lo que no existe en las personas, la inspiración del valor y la fuerza, con trato delicado, sensible, generoso, piadoso, siendo más débil que el prójimo…

Es el Gran Perro Lucas, un ser, dependiente de manera absoluta de su amo, de su papá, de su mamá, de su familia humana, pero con una entrega por demás desinteresada, dando consuelo, caridad, belleza, compasión, cariño, devoción, apoyo, defensa, ternura, sin que en su alma se asome algún dejo de mentira.

Lucas jamás podría darnos una desilusión. No necesita profesar una fe religiosa, para regirse por principios inventados para ser bondadoso, excelente acompañante, sin nunca mal entender lo que es el amor y la gratitud. ¡El bien, por el bien mismo!

Lucas logró inspirar en mi Padre, energía vital, en momentos difíciles de enfermedad, en su avanzada edad, de viudez, de inicio de una nueva vida, de la pérdida mortal de esa misma nueva vida, de otra viudez, haciendo posible abrir un puente que conduce, ¡del desaliento a la esperanza!

Hoy, el Gran Perro, se encuentra sumamente enfermo, en agonía, a punto de morir, a punto de dormir,… ¡para siempre! Se lo lleva una maldita enfermedad, ¡cáncer!, a una temprana edad, para una raza longeva, inmerecida en un ser profundamente bello,… ¡cáncer, dispersado ya, a zonas de su organismo,… incalculables!,… pero,… ¡por amor, que duerma,… que duerma,…  como cuando aún en mis brazos, desfallecido,… abrió los ojos y,… me miró, por última vez,… con ese amor, con esos ojos inigualables,… en una despedida silenciosa, que cabe esperar de un perro!,… pero ¡no de un ser humano,… que aun vivo…, solo puede ofrecer silencio y olvido!

El desenlace decidido,… más temprano que tarde, deja, para siempre, en su familia humana, un hermoso recuerdo, como hermosa es su figura ¡Yo en lo particular, lo recordaré siempre de manera bella,… ¡muy bella!, ¡porque lo que me dio, fueron lecciones de ética!, ¡que ningún otro ser humano me ha podido enseñar!

Espero afrontar el final de Lucas, con esa fuerza con la que él enfrenta tan catastrófica enfermedad, casi sin queja, casi sin llanto. ¡Esa es otra lección!, que un ser humano, difícilmente podría aprender y tolerar…

En estas condiciones en que en nuestra casa, hoy,… lamentablemente impera la enfermedad…, Lucas tumbado en su cama, nos enseña ¡lo que es partir con dignidad!

Sé que es un perro, pero en el he encontrado, lo que no he visto jamás en ningún ser humano: ¡bondad y gratitud, sin miramiento alguno!

Por ello, ofrendo a este ser, a muy corto tiempo de partir, lo que nunca he tenido por parte de seres amados, distintos a mi familia original, amor aquí y ahora, ¡por siempre y para siempre!

¡Mi querido Lucas, el Gran Perro: crúzanos por ese gran río, cuando llegue nuestro momento, para cada uno de nosotros y déjanos en buen puerto, pese a las fallas que cada quien haya cometido!

Te hablo, sin blasfemia alguna, porque no eres esa fuerza superior,… que los seres humanos siempre hemos buscado, sin haberlo escuchado,…, sin tener respuestas,… pero eres uno de esos seres nobles, que ha acompañado al hombre desde que nacimos a la conciencia, tan humanizado, pero sin perversión, y lo sé, porque espiritualmente ¡nos une la historia!

Que las fuerzas superiores del universo, te den la gracia de que tú, también,… quedes en un muy buen puerto,… donde ya no existe la enfermedad, el sufrimiento, ¡porque te lo mereces, porque tu bondad y tu lealtad merece que te demos la dignidad, que algunos seres humanos, no merecen…!

Llegaste a nosotros,… no sé porque razones, pero fuiste ese ser que adornó con tu existencia, la nuestra, en diversos momentos y de diferentes modos, por lo que el agradecimiento es lo menos que debemos y podemos ofrecerte, ¡preciosa mascota!

¡Mi Lucas, gracias por haber estado entre nosotros!: ¡Tu familia humana!

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